Para los que se animan a entrar al mar la belleza de Punta Sal descansa en la profundidad de su horizonte y en la sorpresa de cruzarse con el camino migratorio de alguna tortuga, delfín o ballena y en la emoción de pescar algún róbalo, cabrilla o mero o mar adentro algún merlín o pez espada. Para los buzos y cazadores submarinos la belleza de Punta Sal descansa en su fondo submarino rocoso y en la emoción de cazar un páramo, un fortuno, un pulpo, una langosta o un mero y para los buzos SCUBA su belleza está en sus gorgónidos de abanico, en sus ostras y ostiones, en sus loros verdes y mantarrayas y en la visión de los colores y las infinitas formas de su biodiversidad marina propia del mar tropical.